Reformar la cocina: ideas de distribución y qué prever en la obra

Qué distribución cabe en tu cocina, cuándo se puede abrir al salón y qué hay que decidir sobre humos, gas, enchufes y desagües antes de demoler, en pisos de Barcelona y casas del Vallès.

Cocina abierta con barra, muebles blancos y focos de carril en un ático reformado en Platja d'Aro

Las ideas que más cambian una cocina no son de color ni de estilo, sino de distribución e instalaciones: dónde van el fregadero y la placa, por dónde sale el humo, cuántos enchufes lleva la encimera, hasta dónde alcanza el desagüe y si se puede abrir la cocina al salón. En una reforma integral de la cocina, en un piso de Barcelona o en una casa del Vallès, todo eso se decide antes de demoler: cambiarlo después obliga a abrir otra vez paredes y suelo.

Lineal, en L, en U, isla o península: qué distribución cabe en tu cocina

La forma la marcan las medidas, dónde están la bajante y el conducto de humos, y cómo cocinas:

  • Lineal. Todo en una pared: para cocinas estrechas o abiertas al salón, donde los muebles no deben dominar. Entre el fregadero y la placa, deja un tramo libre para trabajar.
  • En L. Dos paredes y una esquina con herrajes extraíbles; en cocinas medianas deja sitio para una mesa.
  • En U. Tres paredes: la que más encimera y almacenaje da, pero pide anchura para abrir el horno con alguien detrás.
  • Con isla. Un bloque exento con paso alrededor. Si solo lleva encimera, es sencilla; con placa pide campana de techo, y con fregadero, un desagüe con pendiente que no siempre es posible.
  • Con península. Un brazo unido a la pared que hace de barra y separa la cocina del salón: casi lo mismo que una isla, ocupando menos metros.

La cocina de la foto, en el ático que reformamos en Platja d'Aro, es lineal, con barra en península, frentes sin tirador, microondas empotrado arriba, luz bajo los muebles altos y focos de carril.

En vivienda nueva, la norma catalana de habitabilidad (Decret 141/2012) pide 1,00 m libre entre la encimera y el resto del equipamiento. En pisos anteriores al 11 de agosto de 1984 no fija esa medida, pero ese metro es un buen mínimo de paso.

Cocinas pequeñas e interiores en pisos de Barcelona y del Vallès

En las fincas del Eixample, la cocina suele estar al fondo de un pasillo largo, junto a la galería, y a veces es interior, sin ventana. En los bloques de los años sesenta a ochenta de Granollers o Les Franqueses del Vallès es cerrada y estrecha, junto al lavadero. Lo que suele funcionar:

  • Integrar la galería para ganar luz y metros. La pared entre cocina y galería suele ser la antigua fachada posterior y es de carga (ver más abajo). La carpintería de la galería es fachada, elemento común: cambiarla necesita el acuerdo de la junta y, si la finca está catalogada, ajustarse a su protección.
  • Columnas y armarios hasta el techo, aprovechando los techos altos del Eixample.
  • Puerta corredera o acristalada: la corredera no ocupa paso al abrirse y la de vidrio deja pasar la luz.

Una cocina interior necesita, según el Decret 141/2012, ventilación al aire libre directa o por un conducto con ventilación mecánica (estática, si el conducto es vertical). Antes de elegir campana, comprueba si existe ese conducto y su estado.

Abrir la cocina al salón: muro de carga, comunidad y permiso

Lo primero es saber si la pared es de carga. En las fincas antiguas de Barcelona muchas paredes interiores reciben las vigas del forjado; en las casas de pueblo de La Garriga o Cardedeu, los muros de piedra o tapia suelen ser de carga, y los tabiques de ladrillo fino, no. Lo comprueba un técnico antes de demoler. Si es de carga:

  • Cálculo. El hueco lleva una viga o un pórtico que recoge la carga, calculado y firmado por un técnico competente.
  • Comunidad. Según el Código civil de Cataluña, puedes hacer obras en tu vivienda, avisando antes a la presidencia o al administrador, si no perjudicas a los demás propietarios, no reduces la solidez del edificio ni cambias su aspecto exterior. La estructura es elemento común: si la obra la altera, hace falta acuerdo de la junta.
  • Permiso. La Ley de urbanismo de Cataluña pide licencia de obras si la intervención necesita proyecto técnico según la Ley de Ordenación de la Edificación o si la finca está catalogada o protegida; si no, comunicación previa. En la práctica, abrir un muro de carga suele tramitarse como licencia; el trámite exacto lo fija la ordenanza de cada municipio. Más en licencias y permisos de obra.

Abierta la pared, cocina y salón son una sola pieza con sus propios mínimos: en un piso anterior al 11 de agosto de 1984, el Decret 141/2012 pide al menos 14 m² útiles y una abertura entre las dos zonas de al menos 1,40 m² (3,50 m² en vivienda nueva).

Extracción de humos: conducto existente, salida nueva o recirculación

Con la cocina abierta, la campana decide si el salón huele a fritura. El Código Técnico de la Edificación (DB HS 3) pide en la zona de cocción una extracción independiente de la ventilación general de la vivienda, y la da por cumplida con al menos 50 l/s. El conducto puede ser común a varias cocinas: entonces cada campana lleva una válvula antirretorno para que no entre el humo del vecino. Toda campana necesita, además, un filtro de grasas con indicador de limpieza.

En edificios existentes no se puede empeorar lo que había y, si cumplir del todo no es viable, el técnico justifica la solución que más se acerque. Hay tres caminos:

  • Conducto existente. La mejor opción: se revisan su estado y su sección y se conecta la campana con antirretorno.
  • Salida nueva por cubierta. El Código sitúa la boca de expulsión en la cubierta, a 3 m como mínimo de ventanas, terrazas y galerías. Cubierta y fachada son elementos comunes: hace falta acuerdo de la junta. Una salida por fachada solo se plantea si la cubierta no es viable: la justifica el técnico y la ordenanza municipal tiene que admitirla.
  • Campana de recirculación. Retiene la grasa y, con filtros de carbón, parte del olor, pero devuelve humedad y calor a la cocina. Es el último recurso.

De gas a inducción

Muchas reformas son el momento de dejar el gas:

  • La instalación de gas solo la anula o la modifica una empresa instaladora de gas habilitada, que la deja certificada. Si queda gas en la vivienda, por ejemplo para el calentador, sigue la inspección periódica obligatoria.
  • Los aparatos de gas exigen ventilación y un volumen mínimo del local, que se comprueban en cada inspección. Una placa eléctrica no tiene esos requisitos.
  • La placa de inducción va en el circuito de cocina y horno y puede obligar a revisar la potencia contratada y el cuadro.

Enchufes y circuitos: lo que pide el REBT en la cocina

El Reglamento electrotécnico para baja tensión (REBT) divide la instalación en circuitos por uso. Su instrucción ITC-BT-25 fija estos mínimos en la cocina:

  • C1, iluminación: un punto de luz hasta 10 m², dos si la cocina es mayor.
  • C2, tomas de uso general: dos, para la campana y la nevera.
  • C3, cocina y horno: una toma de 25 A.
  • C4, lavadora, lavavajillas y termo: tres tomas.
  • C5, tomas auxiliares de cocina: tres sobre la encimera.

Los enchufes de la encimera quedan fuera de la franja de 0,5 m alrededor del fregadero y de la placa. Tres se quedan cortos en cuanto hay cafetera, tostadora y robot: prevé los que vayas a usar. Pero si entre las tomas auxiliares de cocina y las de los baños pasas de seis, o prevés secadora, la vivienda pasa a electrificación elevada, lo que cambia el cálculo de la instalación.

En un piso antiguo el REBT se aplica a la parte que se modifica, siempre que el conjunto quede seguro; en muchas fincas del Eixample eso obliga a revisar el cuadro y la toma de tierra, que a menudo falta. Lo hace una empresa instaladora habilitada, que emite el certificado. Más en instalaciones eléctricas.

Agua y desagües para la nueva distribución

El agua llega casi a cualquier sitio; el desagüe no, porque baja por gravedad. Según el Código Técnico (DB HS 5), un fregadero con sifón individual debe quedar a 4,00 m como máximo de la bajante, con una pendiente de entre el 2,5 y el 5 %, y los desagües con bomba deben evitarse. En la práctica:

  • Fregadero en una isla lejos de la bajante: o se gana pendiente levantando el suelo, o el fregadero se queda en la pared.
  • Lavavajillas junto al fregadero, para compartir desagüe y toma de agua.
  • Tuberías de plomo o de hierro: si aparecen al abrir, es el momento de cambiarlas; lo explicamos en tuberías y bajantes en pisos antiguos.
  • La bajante es comunitaria y en fincas antiguas suele ser de hierro fundido o de fibrocemento, que puede contener amianto. Si está en mal estado, se habla con la comunidad antes de conectar la cocina nueva. Más en fontanería y saneamiento.

Encimera, suelo, frentes, luz y almacenaje

Con las instalaciones resueltas, toca elegir acabados:

  • Encimera: porcelánico, que aguanta calor y manchas; cuarzo, resistente, pero sin ollas calientes directamente encima; granito, duro, aunque conviene sellarlo; madera, cálida pero delicada junto al fregadero.
  • Suelo y frontal: si abres la cocina al salón, decide antes de demoler si el suelo será el mismo en las dos zonas; en el Eixample, el hidráulico del salón se puede recuperar y combinar con otro en la cocina. Entre la encimera y los muebles altos, un frontal continuo, con pocas juntas, se limpia mejor.
  • Frentes lisos y claros en cocinas pequeñas o interiores, con tiradores integrados en pasos estrechos.
  • Luz en capas: general en el techo, de trabajo bajo los muebles altos y, en una cocina abierta, sobre la barra o la isla. Las tiras LED necesitan su alimentación prevista antes de alicatar.
  • Almacenaje: cajones en los muebles bajos, herrajes para la esquina de la L, columnas hasta el techo y un hueco para el reciclaje.

Qué decidir antes de la demolición

  1. La distribución, con las medidas reales de los electrodomésticos.
  2. Dónde quedan fregadero y lavavajillas respecto a la bajante.
  3. Por dónde sale el humo.
  4. Gas o inducción, y la potencia contratada.
  5. Cuántos enchufes y dónde, también en la isla o la barra.
  6. Los puntos de luz y sus interruptores.
  7. Si hay muro de carga: cálculo y permiso.
  8. El suelo de cocina y salón.
  9. El aviso a la comunidad y, si se tocan elementos comunes, el acuerdo de la junta.

Cómo lo hacemos en GRIG

En la visita medimos la cocina y revisamos tuberías, desagües y cuadro eléctrico; luego te proponemos la distribución y un presupuesto por partidas con los materiales elegidos. Si hay que tocar un muro de carga, trabajamos con arquitectos para el cálculo y tramitamos la comunicación previa o la licencia y la ocupación de la vía pública. Un solo responsable lleva la obra de principio a fin y te enviamos fotos y vídeos durante los trabajos. Trabajamos en Barcelona y en un radio de 150 km, y te atendemos en español, ucraniano y ruso. Mira qué incluye la reforma de cocinas.

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